jueves, 24 de julio de 2014

Dejad de ser unas hierbas





















Chicas, dejad las hierbas a un lado. Tomad marihuana, plantad geranios, echad orégano a los guisos, bebed litros de té verde pero por Buda, por Visnú y por la reencarnación de Elvis Presley, dejad de ser unas hierbas. Y digo chicas porque suelen ser féminas  las que buscan el secreto de la vida en el Tao, en la astrología, en el Reiki, en la decodificación genética, en la biodanza curativa, en la aromaterapia o en los posos del café. Los machos suelen estar haciendo caja y/ o follándose a tanta ingenua. (Como a mi querida M. a la que hace años un maestro le buscaba el chakra dentro del coño, ¿pero tú crees que está ahí?-le preguntaba yo-. Uno de ellos, es que hay ocho, -aclaraba ella-, aunque ahora que lo dices, un poco de insistencia sí pone justamente en ese. Poco después mandó al maestro, que ni siquiera estaba bueno, a hacer mantras, allá por donde amargan los chakras.)
En serio, dejad de buscar la gran respuesta a la gran pregunta: no existe. La vida es un misterio que no acaba nunca. Bueno, sí acaba, porque no vamos a salir vivos de aquí, no sé si lo sabes. Igual ese es el problema, que nos vamos a morir, con todas las letras y con un solo cuerpo. Tú, yo, todos. Admítelo de una vez y acabemos ya con las supersticiones, con los quitamiedos, con los atajos. Que igual que no puede uno hacerse rico de la noche a la mañana, no puede alcanzar el zen con una fórmula mágica. No inflemos más la burbuja espiritual porque acabará reventándonos en el centro mismo de la conciencia, poniéndolo todo perdido.
Claro que las novelas de García Márquez las recorre un sustrato mágico (ha llegado a er odiosa esa palabra) claro que no todo se explica de forma racional. Por eso mismo: no tratéis de hacerlo de una forma aparentemente racional aplicando conceptos tan vacuos como chakra, mantra o energía (desde que vi La gran belleza siempre me acuerdo de Jep Gambardella preguntando a la neurótica artista performance, ma ché cosa è la energía).

Hoy hemos sustituido la religión por estas pseudoreligiones que calman, alivian y dan frescor, que nos hacen especiales, que prometen un paraíso espiritual, que permiten tener una aparente sensación de control sobre nuestra vida, y a la vez nos eximen de responsabilidad (aunque parezca lo contrario), porque la culpa ya no es de Dios sino de la conjunción Júpiter-Neptuno, de la energía que no dejamos fluir o del mal karma por aquella otra vida. A corto plazo, claro, que al final no se libra uno de acabar como aquel cura que exclamó, justo antes de morir: ¡todo era mentira!
Y es que la base del engaño es la misma: se aprovecha el miedo a la muerte, el miedo en todas sus formas, la debilidad en suma, para someter, manipular y lucrarse.
Evidentemente meditar puede ser bueno, hacer yoga puede ser bueno, tener fe puede ser bueno, comer algas crudas puede ser bueno, hacer el ritual de la pata coja puede ser bueno, pero no construyamos con ello una teoría con la que explicar el universo entero, no le demos un envoltorio científico, una carcasa teórica cuando ni siquiera las disciplinas que llevan siglos de ventaja han conseguido explicarlo todo. Nadal no gana por sacarse el calzoncillo de la raja en cada punto, sino porque entrena duro y de forma inteligente. Su ritual lo tranquiliza pero él no lo coloca en el centro de su éxito o su fracaso.
No me mezcléis churras con merinas y dejad las metáforas para el arte, creed en dios y en la numerología si queréis pero no tratéis de convencer a nadie de que una virgen puede tener un bebé sin follar, que si naciste el 4 tu vida va a ser dichosa, o bajo el signo de Escorpio aciaga.
La fe se caracteriza por ser  irracional, se tiene y punto, no se enseña, no se argumenta, no se teoriza, porque eso es como buscarle las esquinas a un círculo, o la ternura a la Cospedal. Absurdo. Vividla en la intimidad.
Y si queréis comprender mejor cómo funciona el mundo, estudiad física, estudiad historia, si queréis saber más del comportamiento humano, estudiad psicología, sociología, de espiritualidad, estudiad la filosofía griega, y a Nietche y a Kant y la filosofía oriental y las religiones si me apuras, y para comprender aún más, disfrutad de la literatura, de la música, de la pintura. El camino es infinito y gratificante.
Escuchad a la anciana que sabe por experiencia cuándo va a llover, maravillaos con los sucesos increíbles que acontecen a diario, tan cerca, pero no tratéis de reducirlos, metiéndolos a presión en extravagantes teorías sin fundamento.
Sabed que no hay nadie con wifi directo con el más allá (que no esté más allá, claro) ni compañía que dé ese servicio.
¿Queréis ser espirituales? dadle fuerte al amor, amad a vuestra pareja, a vuestro perro (sin guarrerías), a vuestros hijos, a vuestras amistades. Y si no tenéis bastante, participad en alguna asociación de vuestro barrio que reparta amor gratis a los necesitados. Pero dejad de ser unas hierbas ya, por dios y por la virgen santa.
Dejad de intentar acabar con el punto de interrogación, buscadle compañía con otro puntito, abrid dos puntos, o puntos suspensivos… abrid los ojos y mirad la realidad, tan cruel, y tan hermosa.   



sábado, 19 de julio de 2014

La ficción la carga el diablo




La ficción es peligrosa. La ficción llevó a Flaubert ante un tribunal por atentar contra la moral pública, provisto de una peligrosa arma: su novela. Allí se marcó la famosa frase Mme Bovary soy yo, que en el fondo-dicen- nunca llego a pronunciar. Y es que la ficción se nos cuela por las rendijas de la realidad, ¿o es la realidad la que se cuela por las rendijas de la ficción?
Año 2014. El teniente Luis Gonzalo Segura ha sido recluido en un centro de internamiento disciplinario (traducido del eufemismo: prisión) por escribir la novela “Un paso al frente”. Sí, una novela, no un informe, ni un artículo, ni un diario personal “Mi vida en el ejército español”, no un libro de autoayuda, “Mi general es de Marte y yo de Plutón”, o “Cómo ser teniente y no perder la autoestima” sino una novela, con dos cojones, con su estructura, su trama, sus personajes de nombres inventados, sus escenarios de nombres inventados, en la que muestra un estamento militar obsoleto y corrupto.
No ha gustado a su general la novela. No ha gustado al ejército en general. Se han sentido como muy identificados, como muy retratados. Se han delatado, autoproclamándose personajes, y han tomado represalias. Si hasta hace nada recordábamos la anécdota judicial de Flaubert, sucedida hace más de ciento cincuenta años, dedicando una sonrisilla condescendiente a aquella sociedad puritana y pueril que confundía realidad y ficción, hoy asistimos boquiabiertos y ojipláticos a un espectáculo similar.

No resulta fácil definir los límites de la ficción y la realidad, a menudo se solapan sus orillas, a mí me cuesta determinar qué es ficción cuando ni siquiera sé en qué consiste esa cosa tan extraña llamada realidad, si son antónimos, si toda no ficción se convierte automáticamente en realidad, si cuando está la una, desaparece la otra y viceversa. Cuando Rajoy dijo no saber lo de Bárcenas, ¿eso era ficción?, las noticias de El mundo today, ¿son otra realidad?
Lo que sí sé es que no ficción son las paredes físicas de esa celda. No ficción es la huelga de hambre que ha iniciado el teniente, su estómago, su hígado, sus riñones, sus intestinos, han alcanzado la categoría de no ficción en mi mente.
No ficción es el desprecio y la tristeza que me producen los controladores de ficción, los censores modernos, los cazadores de sueños. No ficción es la creencia firme de que la peor represión es la de la imaginación, la que se produce en lo más profundo de nuestro cerebro, donde se gestan mundos propios, no necesariamente idílicos, pero sí libres, tantas veces mejores.  

jueves, 29 de mayo de 2014

De Podemos, masas y rodillos

La masa es esa pasta pegajosa, maleable, que se hincha, que se seca, que fermenta, que a veces alimenta, que a veces es insípida, a veces crujiente si está bien horneada. La masa es esa cosa de la que tú y yo formamos parte, por más que seamos gloriosas individualidades. A la que quedamos pegados sin remedio, hasta las miguillas finales.

Podemos despreciar la masa frente al individuo, claro que sí, podemos despreciar el grueso frente al matiz, la vastedad frente a la sutileza, pero no confundamos masa e individuo como está sucediendo estos días, rediós, porque son cosas distintas, ¿me oyes?, distintas.

Yo, como individua, soy una morenaza inteligentisísima, absolutamente maravillosa y un poco gilipollas, como ya le confesé a Albert. Una individua rica en ideas y amores, que ha vivido y pensado lo suficiente como para no ser ni utópica, ni descreída, sino todo lo contrario.
Como parte de la masa, soy una pobre que no llega a fin de mes, que sufre sarpullidos cuando llega la factura del agua y ve que el 80% está destinado a pagar “traductoras” rumanas, que se pone ojiplática cuando pretendan criminalizarla por emplear palabras con extrema violencia en las redes, que sonríe jeje, cuando lee que a su tocayo Blasco le han caído 8 años de cárcel.

Cada político quiere aplicarle su propio rodillo a la masa, bien: en eso consiste la política en una sociedad de masas, que tiene todas sus cositas de sociedad de masas, sus medios de comunicación de masas, sus campañas de comunicación de masas, etc.

Lo que me revienta estos días son los comentarios de algunos columnistas que confunden claramente individuo y masa, o que más bien ocultan su profunda aversión a que alguien los confunda a ellos, ¿acaso me ha tomado usted por masa, oiga? que miran por encima del hombro cualquier iniciativa avalada por una parte sustancial de la sociedad. Que acusan de demagogo al líder de un partido por haber jugado con las reglas de la sociedad de masas, que tachan de ilusos a sus votantes, de creer a pies juntillas en su programa.
¿No están cayendo ellos justamente en lo que critican, no son ellos los ingenuos al confundir masa e individuo, no hacen demagogia al mezclar ambos discursos, ellos al pretender situarse en una élite que lo mira todo desde la altura y la profundidad con cierto descreimiento, con cierta sospecha, con cierta condescendencia?

Pues resulta que sí, que se ha formado un partido, Podemos, que no hace trabajos de investigación para la comunidad científica, que no hace ensayos para las más prestigiosas editoriales, que hace las cosas típicas de un partido político, programas y campañas y movidas de esas, que utiliza conscientemente todos los mecanismos de la sociedad de masas a la que se dirige, incluida oh, sí, la tele, que ha simplificado el mensaje hasta el eslogan y que debe de haber hecho todo esto de forma inteligente y en el momento oportuno porque ha logrado sus objetivos: ha obtenido un apoyo importante de la masa. Entiendo que detrás hay individuos inteligentes pensando en estas estrategias (que la política es un puesta en escena, ¿lo duda alguien? Que a pesar de todo, hay puestas en escena mejores que otras, libretos mejores que otros, actores mejores que otros).
Entiendo que como individuo,  te puede gustar más o menos el discurso que subyace, que pueda repugnarte, que pueda hacer que te inmoles de la ilusión o simplemente esbozar una sonrisa de satisfacción, que te puede pillar en una posición individual con más ganas de cambios (de perdidos al río)  o de menos cambios (acomodada, vaya) pero criticar a un panadero por amasar pan en lugar de estar creando semillas en un laboratorio para acabar con el hambre mundial o elaborando tratados filosóficos que guíen el pensamiento de este siglo, ¿no es un poco absurdo?, ¿criticar a alguien por ser “populista” por el hecho de arremangarse y ponerse con el rodillo y con la masa, no es de tontos, en el fondo?

Y una última pregunta: ¿Si te doy un pan, puedo decirte tonto?



martes, 13 de mayo de 2014

Ante todo, condeno la hipocresía

No voy a empezar este artículo diciendo que condeno el asesinato de Isabel Carrasco, porque me revientan las coletillas políticamente correctas, porque no tengo 6 años y ya yo sé que matar= malo, caca. (aviso a los lerdoviscerales que no sigan leyendo porque no voy a entrar en el debate subnormaloide de si matar es bueno o malo o si el fin justifica los medios).
 Ni lo condeno ni lo dejo de condenar porque no soy juez, porque jamás he visto que se modificara una ley o una sentencia por lo que humilde servidora opinara desde su casita, y porque no conocía de nada a esa señora como para sentir ni alegría ni pena por su muerte.
Trato, eso sí, de analizar la noticia en clave social, en la medida en que transforma el panorama social, en que supone un punto de inflexión.

Porque creo que es una noticia tremendamente importante, que marca un antes y un después aunque no sé de qué. Una noticia que en principio agudiza la falacia polarizadora a la que algunos nos quieren arrastrar, o te sometes a mí o estás contra mí, o estás a favor de la violencia o estás a favor de la paz, desplazando el verdadero asunto de la cuestión: que la política ha llegado a tales niveles de mafiosidad que ya resuelve sus asuntos a tiros.
No cuela esa lectura facilona del pueblo cansado de corrupción y abusos que atenta con violencia contra sus gobernantes. Que no ha sido un desahuciado que, teniendo que elegir entre dormir bajo el puente o bajo el techo de la cárcel, se ha liado a tiros en un puente. Que ha sido una ingeniera que figuró en las listas del PP, que trabajó como asesora para el PP, la que, acompañada de su mamá (de verdad que España es el mejor lugar para vivir y escribir) le ha descerrajado dos tiros a la presidenta de la diputación.
De la misma manera que los propios capos mafiosos arreglan sus cuentas entre ellos.
No obstante se culpabiliza al ciudadano de a pie si no se rasga las vestiduras ante este hecho, si no empieza cada frase con Condeno el asesinato de Isabel Carrasco, ¿me pondría tres barras de cuarto por favor?

No voy a negar que es una noticia que hace tiempo esperaba ver en los periódicos (uh, ha dicho esperaba, eso es que la deseaba… Calla, lerdo-visceral), pero lo que me resulta más curioso es que sus protagonistas sean precisamente tres mujeres, si tenemos en cuenta que las féminas son casi unas novatas en esto de mangonear en el poder, y si tenemos en cuenta también que estadísticamente son mucho menos violentas, sobre todo con armas de fuego. ¿son tal vez más vulnerables?

En algunos análisis hipócritas y ramplones de la noticia, muchos han olvidado una lección básica en ciencias: que la correlación no es causalidad, que por más que se observe que cuando aumenta el consumo de helados, aumenta el número de ahogados, comerse un Magnun de chocolate no mata. Que por más que alguien sienta rabia por el abuso de sus gobernantes, eso no mata, por más que se alegre de la muerte o la condene, eso no mata.
 Un poco de responsabilidad, y de coherencia, por favor, y no esa ética de tres al cuarto que muchos sacan a pasear estos días. Una ética rancia y rígida, que se quiebra ante la menor presión, la ética ha de ser flexible como un junco para que sea firme, ha de aplicarse en cada caso concreto, requiere el esfuerzo moral de entender las partes y luego posicionarse, no puede existir a priori, no puede existir fuera de la conciencia. Si no, se llaman intereses. 

Lo que sí parece es que esta noticia va a abrir un nuevo camino, o más bien un camino de vuelta, una vez alcanzado el destino: el del miedo. Muchos políticos, que antes solo inspiraban miedo,  a partir de ahora podrán sentir ellos mismos en sus carnes un miedo concreto, basado en un hecho real, como los telefilmes de A3.
 Analizado con un poco de sentido común, nada de lo sucedido atenta contra la lógica. Cuando se lleva tiempo comportándose como un mafioso o un narco, cuando se gana dinero en principio fácil (a la larga no resulta tan fácil), uno debe empezar a asumir que eso conlleva aparejados unos riesgos entre los que se encuentra que te vuelen la tapa de los sesos.
 Es lo que tiene caminar por el lado salvaje de la vida.
Aún así, si le preguntaran a Isabel si hubiera preferido vivir a tope hasta los 59 años, viajando, comiendo en los mejores restaurantes, disfrutando de privilegios, o llegar a los 80, limpiando pisos y cobrando una pensión de 300 euros, ¿qué hubiera elegido ella?

Siguiendo la estela del post anterior, si yo tuviera que elegir entre matar a Isabel o votar a Isabel, elegiría un poney. Si tuviera que elegir entre la avaricia y la violencia, elegiría una cerveza. De trigo. 

martes, 29 de abril de 2014

Si tuviera que elegir






















Si tuviera que elegir entre una enfermedad degenerativa y un éxito súbito, elegiría una isla,
si tuviera que elegir entre la velocidad y el paisaje, elegiría mirar,
si tuviera que elegir entre un Ribera y un Rioja, elegiría a Monet,
si tuviera que elegir entre la locura y el coma, elegiría el volcán,  
si tuviera que elegir entre un señor de Murcia, y un bohemio desarraigado, te elegiría a ti,
si tuviera que elegir entre la locura y la velocidad, elegiría Ribera del Duero,
si tuviera que elegir entre una enfermedad degenerativa y un señor de Murcia, elegiría mirar el paisaje,
si tuviera que elegir entre vivir como única opción y morir entre múltiples opciones, elegiría la libertad de morir (x),
si tuviera que elegir entre la duda y la fe, elegiría sin duda la fe, sin fe la duda, la duda sin fe, la duda, y la fe, la duda y la fe. Elegiría sin duda la duda.  


lunes, 14 de abril de 2014

Alegato a favor del editor
















Soy incapaz de analizar el presente, como soy incapaz de verme a mí misma, salvo en esos breves arranques esquizoides que, afortunadamente, con la medicación y el afecto incondicional y estupefacto de quienes me rodean, cada vez son menos.
Soy incapaz- digo- de analizar limpiamente el presente por tener los piezacos metidos en el barro, incapaz de comprender en su totalidad el alcance de Internet, de las redes sociales, de los móviles, de los manoslibres (cada día hay más locos que hablan solos, shhh), de la compresión del espacio, de la paradójica dilatación del tiempo (¿estás bien?, te mandé un mail hace veinte minutos y no me has contestado), de la transformación de la soledad de antaño, de esa idea de soledad, en la soledad moderna, esa soledad que es precisamente el alimento y el veneno de quien escribe. La condición y el alivio.

¿Qué es hoy la soledad? Hoy que estamos dentro y fuera, en Facebook y en Twiter, en comunidad de escritores (si eres escritor, si eres zoofílico de rumiantes con pelo, en la comunidad de zoofílicos de rumiantes con pelo), hoy que vivimos expuestos a la radiación total, a Blogger, a Instagram, a Youtube, que podemos comunicar con una tecla en cuanto el vértigo a uno mismo se nos manifiesta dentro, ¿dónde queda la soledad?, ¿y cómo afecta eso a la literatura?

Inmediatamente me sale hacer un alegato a favor de la figura del editor, hoy más necesaria que nunca.
Del editor de carne y hueso. Frente a esa marea acristalada, frente a los grandes grupos editoriales que ya no se sabe si están controlados por fabricantes de armas o farmacéuticas, la figura del editor estable, humano o de apariencia humana,  que confía casi trascendentalmente en lo que publica. El editor de carne y hueso. Con sus estupideces, sus errores, sus aciertos, sus grandezas.
Y es que yo no quiero estar directamente expuesta en Amazon, no quiero convertirme en puta y encerrarme en un escaparate holandés. Claro, que mejor ser puta en Holanda que puta en la Jonquera, argüirás. Que no quiero ser puta, leñe!!!!
Que no quiero hacer un libro con alguien que no cree en mí, por más que piense que un puñado de lectores creerá en mí. Que no quiero ser dueña de mi propia obra porque como Kafka, salvando las distancias, un martes optaría por quemarla y un jueves por salvarla, y como todo el mundo sabe por elementales leyes físicas, la obra ardería por toda la eternidad a partir del martes.

Que son necesarios los editores, Vilas lo explica muy bien en “España”:
“Fue Brod el que, antes que Kafka, se dio cuenta de quién era su amigo. A Brod le apeteció que Kafka fuese Kafka. Sólo que Kafka no fue Kafka mientras Kafka estuvo vivo. (...) Kafka no fue nunca un escritor tal y como hoy lo entendemos. Ni concedía entrevistas ni le agobiaban los editores para que entregase un nuevo libro. Ni daba conferencias ni fallaba premios ni le daban premios. Ni le llamaban los periodistas ni le invitaban los políticos ni opinaba en la prensa. Ni reseñaban elogiosamente sus libros o no elogiosamente, porque no había libros que reseñar. Ni siquiera hablaban mal de él, porque nadie sabía que existía. Lo único que hacía Kafka era quedar a comer con su amigo Max Brod, Kafka nunca supo que era Kafka. Esto parecen olvidarlo casi todos, casi todos los kafkianos que tantas pegas y desdenes infligen al pobre Brod. Pero, quién era Kafka sino lo que Brod imaginó que Kafka sería. Que Brod (de quien yo soy especialista) fuese celoso de Kafka era lo normal. Pues Kafka fue la gran novela de Max Brod, y díganme ustedes qué novelista no es celoso de su obra.
El mundo está lleno de manuscritos que van y vienen. Lo saben bien los editores, que tienen sus casas llenas de árboles impresos. Pero, dios mío, ¿por qué estos manuscritos sí, y aquellos otros, con millones de hojas escritas, no? Preguntádselo a Brod. Él fue quien decidió que aquello era Kafka antes de que existiese Kafka. Él fue el primero que lo vio y lo entendió. Él era más Kafka que Kafka. Él, Brod (de quien yo soy especialista), y sólo Brod, lo supo, y lo sigue sabiendo, allá en las alturas donde los judíos buscan el soplo que creó este mundo, este mundo deshabitado de todo soplo divino”.

viernes, 10 de enero de 2014

Atente a las consecuencias





















- Tienes dos opciones: hacerte un poco la tonta, ser más sumisa, ¿pero no entiendes que así no puedes progresar económicamente, no puedes tener a un hombre, que no está bien ir por ahí, mirando hasta el fondo mismo de las cosas, como si tuvieras rayos X en los ojos, poniendo bombas en el centro de los convencionalismos?, ¿no te das cuenta de que la gente necesita protegerse tras una autoimagen, construir sus castillos, que los dejen en paz tras sus falsedades? Prueba una mirada entornada, a lo Marilyn, superficial, ingenua, ajústate la piel de tonta hasta el cuello, ¿pero no ves que la gente no sabe qué hacerse con una inteligencia así, que resultas molesta? Y encima eres mujer, sabes que algunos te desean, que quieren follarte, y no sólo tu cuerpo, quieren follar tu cerebro, ya ves cómo están los tiempos, si hasta hay leyes para controlar tu útero, lo que sucede ahí tan dentro de ti, leyes hechas por hombres, ¿aún no entiendes que la violencia contra tu género adopta muy distintas formas, muchas veces la forma del amor?
También tienes otra opción: tomar el camino de la obstinación, del empecinamiento, seguir tus estúpidos principios y no renunciar a tu libertad, lo que seguramente te lleve a la soledad, a la marginación, a la miseria. Yo creo que es casi un suicidio, pero tú verás.

- Joder, no sabía que tenía que renunciar a tantas cosas… Y Marilyn se suicidó, murió en un país extraño, ¿recuerdas? Con lo bien que hizo la tonta. Después de todo, casi suicidarse es vivir, ¿no? Hay gente que muere por dentro en cómodos plazos. Casi suicidarse es seguir estando vivo al fin y al cabo.
Además, caben tantas cosas en un casi… con la edad, uno se conforma con esas pequeñas cosas, entra esperanza en un casi, es suficiente, no necesito vastos espacios donde vivir, no necesito cientos de personas para amar, me basta con un pequeño casi, y además ya no puedo echar marcha atrás, ya he llegado hasta aquí y no puedo echar marchar atrás, se ha borrado el camino, ha desaparecido bajo mis pies.
Así que: ¿y si casi los mando a tomar por el culo? 

- Tú verás, pero atente a las consecuencias.



jueves, 26 de diciembre de 2013

Diccionario



















Tocar fondo: llegar al punto en que vale exactamente lo mismo morir que vivir. Exactamente lo mismo.

La menos puta: la que se acuesta con cualquiera, por nada. Absolutamente por nada.

Hacer el amor: follar como si existiera un mañana.

Follar: hacer el amor como si no hubiera un mañana.

Reconocer: la palabra más hermosa del diccionario, se escribe igual de derecha a izquierda, empieza pronunciándose en unos ojos y termina en otros.

Realidad: ese líquido que siempre encuentra la grieta.

Grieta: efecto de un deseo interno de libertad.

Amor: mañana.

Miedo: pasado.


Ponga un ejemplo: Tras tocar fondo, la menos puta de todas se miró en los ojos de su amante y por fin se reconoció. La realidad se abrió paso en forma de líquido que fluía  de entre sus piernas.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Nunca seré una chica postmoderna





















Partiendo de que toda literatura se escribe desde algún punto en que se mira a la realidad, existiría una literatura postal, que se asienta en unos principios éticos sociales, externos, que distingue el bien del mal por convencionalismo, por unas normas establecidas desde fuera, una literatura apta para borregos. Vacía, buenista, estupidista, literatura del coma.  Léase Coelho o cualquier best seller con menos profundidad que un charco en el desierto. Literatura ciertamente conservadora.

En una segunda fase, superando esa moral convencional llena de clichés, estaría la literatura postmoderna, en la que todo vale, o nada vale, la que pretende entender al asesino, al corrupto, al cobarde, al maltratador, al héroe, la que pretende que en el fondo da lo mismo ser español que de Arizona, ser obrero que capitalista. Deslocalizada, en cierta manera transgresora pero que en el fondo no transgrede demasiado porque no pasa del egocentrismo del autor, aparentemente  progresista pero que no progresa porque no transforma nada. Literatura que se sabe mejor porque ha superado las normas sociales borreguiles, pero que aún no ha encontrado un anclaje ético. Móvil, borrosa, difusa, entra bien porque vende un producto novedoso y deslumbrante en apariencia, muy avanzado, muy postmoderno, pero inmaduro y poco profundo. Literatura esteticista. Léase muchos nocillistas y postmodernos varios.

Y luego estaría una literatura que supera esa moral social, que supera esa aparente falta de moral postmoderna,  la que entiende al asesino, al maltratador, al cobarde, al héroe pero da un pasito más allá y se posiciona, sí, se posiciona, aunque sea junto al asesino, al maltratador o al cobarde.
La que se moja, en definitiva, la que derriba convenciones, la que viaja de una cabeza a otra, para finalmente retornar a la propia y tomar posición. Sí, tomar posición. La literatura verdaderamente valiente, de la que uno sale transformado de sus páginas, la más evolucionada.
Si Plath decía que un escritor es alguien a quien le das un mueble y te hace un árbol, esa literatura que no produce crucifijos u objetos de diseño sino árboles. Que conecta con el origen.


sábado, 28 de septiembre de 2013

Realidades




















El lenguaje es una trampa que nos engancha desde los dos años y no nos suelta hasta oírnos expirar. Gritamos porque duele. Pedimos auxilio porque tenemos palabras. 
El lenguaje como puente, como barrera, como límite, como mecha. La forma de estar con uno mismo, la forma de enajenarme y poseerte.

Conversamos sobre novela y realidad, cada uno desde su trampa. Escupiendo palabras por no poder escupir vísceras. Qué extraño es eso de la realidad,  dices, un territorio de intersección entre nosotros y el mundo, un espacio nunca compartido. Mi realidad linda con la tuya, digo. Con la de ese, no. Linda, repites. Linda.
¿Y la novela? Las novelas, joder, son puñados de palabras que viajan entre realidades, que pueden traspasar fronteras, que nos traen noticias de otras realidades, afirmas.

Yo callo con la palabra. Callo. 

sábado, 27 de julio de 2013

Reflexiones





















Reflexiones acerca de eso que está alrededor de la literatura, llámalo mercado literario, llámalo vomitorio de las letras, llámalo fuego al que se arrima la tribu:

-      La gran mayoría de las editoriales de poesía no admite poemarios. Las más modernas en su discurso, que apuestan por nuevas voces, no admiten poemarios. En general agradecen que comprendamos sus razones. Yo particularmente no las comprendo. Agradezco que comprendan mi incomprensión. No creo tener problemas para distinguir lo que de entrada me interesa al primer golpe de vista. Hombres, mujeres, ropa, manuscritos, lechugas. En general descarto el 90% de lo que encuentro, de hombres, de mujeres, de ropa, de manuscritos, de lechugas. Mi intuición es algo que ha ido construyéndose racionalmente a lo largo de toda una vida de mucho pensar. Mi intuición me permite caminar, con mis sentidos abiertos, sin la necesidad de pensar con qué pierna doy el siguiente paso. Camino hacia ese 10%. La vida es una criba constante, menear la batea para encontrar oro. Ser editor nunca debería estar alejado del verdadero objetivo de ser editor.

-       Sigue pareciéndome una sinrazón el trato al autor, por un parte el gran desprecio hacia su trabajo, por otra el gran prestigio que le otorga su oficio. El autor es un ser indigente que se muere por publicar a cualquier precio, que realiza un esfuerzo titánico para juntar letras con algo de sentido. Es indigno que un autor aspire a comer de lo que escribe, que pretenda obtener algo tan prosaico como la pasta. El resto a su alrededor puede y debe hacerlo: editores, distribuidores, críticos literarios, libreros, periodistas, pero que lo pretenda el autor, qué cosa tan innoble! El autor es un ser sagrado e incorruptible, una bestia pura que se alimenta de papel seco y bebe tinta. Que duerme sobre el diccionario de la RAE. Para compensar esta carencia, estas bestias necesitan que les acaricien constantemente el lomo con admiración. Necesitan inflar sus egos desmesuradamente para poder salir a flote (algunos se pasan y revientan). Ser un trabajador no debería estar alejado del verdadero objetivo de trabajar.

-       En este clima de miserabilidad literaria, se explica el escaso o nulo apoyo que prestan los autores consagrados a los jóvenes valores, salvando honrosas excepciones. Lo que se obtiene no debería estar alejado de lo que se da.

-       Me gustan los autores consagrados que no obstante tienen un blog. Rodrigo Fresán, Andrés Neuman me vienen así de pronto. Porque sí. Porque saben que escribir no es ser escritor, es simplemente escribir. Porque estar consagrado no significa instalar una barrera automática- que se alza previo pago- entre el escritor y su público. Hoy Kafka tendría un blog. Y hubiera mandado a Max Brod borrar todas las entradas a su muerte. Ser escritor nunca debería estar alejado del verdadero objetivo de escribir.


-       Por no hablar, claro, del machismo. Me da una pereza salvaje argumentar este punto.  Ser escritora mujer no debería estar alejado del verdadero objetivo de escribir. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Matate, España














Yo estoy con Rajoy. Duele tanto ser español. Como una banderilla avinagrada sobre la piel de toro. Como la modernidad aplastada por una rueda de carro, como un grandioso complejo de inferioridad hecho performance. Como una herida en el centro mismo de la conciencia, que no cauteriza.

Duele ser tan macho, duele ser hembrita en España.

Yo estoy con Rajoy. Él sabe de nuestro dolor español. Él es un visionario, un revolucionario, un quincuagenario, y quiere acabar con ese dolor, quiere acabar con todo el sufrimiento que cabe dentro de eso llamado España.
Con la decadencia del imperio, con el recuerdo del esplendor, con Fernando VII, con el fracaso de la república, con los ominosos, con los exiliados, con los defraudadores de Hacienda, con los defraudadores de la Seguridad Social, con los caciques, con las aguerridas republicanas, con la defraudadora Hacienda, con la defraudadora Seguridad Social, con el siglo de oro. Con todas las contradicciones de esta, de esa, de aquella España, España, ña, ña, ña.

Otorguémosle poderes absolutos a Rajoy, mi rey, mi sol, que cada palabra que digas sea un absoluto. Con tu lengua de trapo, con tu barba de mesías, con tu mano blanda por fuera, dura por dentro-¿qué es?- conduce a este absurdo país al borde mismo de la lógica y despéñalo sin miedo.
Descalabra la ciencia, descalabra la salud, descalabra la educación, descalabra la igualdad hasta que España sea solo una mancha, un borrón en el mapa del recuerdo.

No nos resistamos. Yo no me resisto ya. Haz de mi España lo que quieras. Matame, amor, como ese hermoso y brutal título de la grandísima Ariana Harwicz.
Viólala, saquéala, véndela a los alemanes, véndela a los árabes, véndela a los americanos, véndela a las mafias del juego, a las mafias de la religión, vende a España, por Dios Santo y por la Virgen. Y con el dinero que saques, constrúyete un lujoso mausoleo, más blanco que el Taj Mahal, donde poder vigilar decúbito supino la posteridad.

Hazlo para que podamos soñar de nuevo con una madre, bondadosa y patria.