sábado, 29 de octubre de 2011

Echar a andar


Eso que queda de mí
tras desprenderme de mi coraza
tras desprenderme de mi plumaje
tras desprenderme de mi pellejo
no es más yo
que esa ráfaga de viento que de pronto
alborota mi cabello
ese viento que no tiene color
que no tiene imagen
que no tiene dueño
que es infinitamente más yo
que esta anónima, terrible calma.

(La poesía es estar completamente perdido y echar a andar, se me ocurre)

10 comentarios:

NáN dijo...

Toda mística superior, o ingesta controlada de sustancias que alteran la percepción, conduce a esa sensación; o bien la explica o describe.

El otro día escribía, no me acuerdo dónde, que alguna vez,contemplando por ejemplo elmusgo que cubre un árbol, me he preguntado si no habría ahí una millonésima de micra de fósforo de los huesos de un antepasado mío.

O esa, un gran poema místico.

Yo creo que la poesía tiene una combinación de pensamiento y sensación que solo se produce cuando uno está perdido. En ese sentido, tu definición es tan grande como cualquier definición que sea grande.

NáN dijo...

No "O esa" --> "Osea"

Josep Vilaplana dijo...

Creo ser de los que engordan sus dudas con la convicción de que cualquier cosa es la misma cosa que un servidor; si me apuras, Bárbara, incluso la anónima y terrible calma que justo en este instante alborota mis ganas de pensar.
Te propongo una pirueta con atisbos de levísima certeza: la poesía es haberse encontrado y echarse completamente a perder. Ya me dirás.
Un beso enorme para ti, con la esperanza de que esa ráfaga de viento colabore en los portes.

Isabel dijo...

Ya veo que aquí con el precedente de estos dos monstruos y sus finísimas apreciaciones nadie se atreve a opinar.
Como soy una ignorante convencida y, a veces, una feliz insulsa, me atrevo.
Pienso, porque algo te tengo que decir, que para mí la poesía nace del dolor, incluso, para decribir la felicidad.
Porque el poema es lo hondo y esa hondura, cuando aprecia ese soplo de aire, es como si un poro se tuviera que abrir demasiado para dejar escapar la belleza; como tú, querida Bárbara, sabes hacer tan bien.

Besos a los tres.

NáN dijo...

¡Anda que, Isabel, ya te vale de decir tontás!

Estoy contigo: la literatura nace y se mantiene de la conciencia del dolor. Por eso, tal como digo en un intercambio que tengo con una bloguera, en estos momentos me he dado cuenta de que, de lo poco rabiosamente contemporáneo que leo, solo me interesan autorAs. Su conciencia del dolor es más aguda y, por ser mujeres, lo han vivido con mayor fuerza, recibiendo mayores golpes.

Anónimo dijo...

Pues yo creo que la poesía es un Tú y los pelos de los cojones que cuelgan
Bécquer y Fernán Gómez
Vaya disquisiciones pa parar un tren

Gomaespumino dijo...

Yo, que puedo alardear de que conocí a Steve Jobs en la cola de una panadería de Móstoles, opino que la poesía siempre es mejor sin gas, y del grifo.

(se pidió dos bollos preñaos)

Bárbara dijo...

No sé, NÁN, yo nunca ingerí esas sustancias legalmente prohibidas que suspenden la realidad ante tus ojos, más el tripi que le da un puntito socarrón que las setas, que le dan un puntito de noche tropical.
Estoy contigo, ese equilibrio entre pensamiento y sensación es el cruce que conduce a todos los caminos.

Sorprendentemente lo contrario suele funcionar,JOSEP, funciona en este caso. Entiendo lo que dices, a veces pienso que sólo puedo fijarme en quello que yo soy también. Si no soy un poco árbol, ¿cómo voy a ver ese árbol?
A pesar de la crisis, que también alcanzó al sector eólico, ese beso de portes pagados llegó puntual.

Bendita ignorancia si tiene tu lucidez, ISABEL.
Pero yo creo que dolor y algo más, no sé qué más pero algo más.

ANÓNIMO Y GOMAESPUMINO, no acabo de pillaros.

Gemma dijo...

Qué gusto leeros a todos. EL poema es un autorretrato que termina en retrato poético. Me ha gustado mucho, como es natural. Siempre me ocurre con todo lo que escribes.
Besos, B.

Bárbara dijo...

Gracias GEMMA, aunque el poema es poquita cosa. El próximo será mejor. Besos.