martes, 7 de febrero de 2012

Eterno lepidóptero


Han encontrado más fotografías inéditas de Marilyn. Estoy convencida de que en el compartimento secreto de la lavadora donde desaparecen los calcetines impares, hay fotos inéditas de Marilyn, en todos los pozos (sin fondo) del mundo, fotos inéditas de Marilyn, en el triángulo de las Bermudas, fotos inéditas de Marilyn, bajo los faldones del Papa, fotos inéditas de Marilyn, en los agujeros negros del espacio interestelar, fotos de Marilyn, inéditas, bajo los sujetadores-faja de las abuelas, arrepretás junto al monedero, fotos inéditas de Marilyn.

Es un hecho que Marilyn pasó gran parte de su corta vida posando, cual lepidóptero, que nació para posar, como otros nacen para disparar, y otros para esquivar balas.
Por eso no es de extrañar que nuevos viejos negativos hayan sido descubiertos en el depósito de la revista Life, que debe de tener medidas de campo de fútbol megalómano, comparables a las del museo del Prado, donde han tardado varios siglos en apercibirse de que poseen un clon coetáneo de la mona lisa.

El mundo habrá dejado de tener imágenes, superada definitivamente la ordinaria bidimensionalidad y seguirán apareciendo fotografías inéditas de Marilyn.
Y lo que es peor: seguiremos sintiendo interés por esas fotografías, pinchando para ampliar la imagen, queriendo saber un poco más de la rubia, siempre un poquito más, poniéndonos de puntillas para atisbar por esa mirilla que hizo click un día para quedar abierta toda una eternidad.

Tal vez en el año 2076, expertos mitómanos dictaminen que Marilyn está completamente resuelta, descifrada, rebanado todo su misterio, finiquitada y archivada como mito junto a Cleopatra o la reina de Saba, pero hoy por hoy en Marilyn sigue cabiendo una cantidad moderadamente infinita de misterio.
Y es que una condición indispensable para ser mito y germen seminal de ese misterio es ser multitud de cosas al mismo tiempo, todas ellas contradictorias: inteligente y tonta, depresiva y frívola, práctica y romántica, divertida y trágica, desinhibida y traumatizada, indulgente e intransigente, impuntual y perfeccionista, adorada y desamparada, lozana y drogadicta, suicida y vivaz.

Puediera parecer que ser muchas cosas conduce a no ser nada, ya que nos definimos por contraposición, (sin necesidad, eso sí, de llegar a los extremos de Artaud: "yo me destruyo para saber que yo soy yo y no todos esos"), que nos hacemos del material que no son los otros, de sus desechos.

Pero no sucede así con los mitos, cuanto más contradictorios, más comprensión suscitan, cuanto más logran estirar la goma de sus propios extremos, más misterio tensan y más perduran en el tiempo. Más nos pertenecen. Ese es el secreto.

Yo creo que tener mitos es un poco idiota y una puede ser muchas cosas pero idiota… también. Por eso no puedo dejar de recordar a Marilyn, de pinchar una vez más en la imagen, de indagar en ese elástico, tan confortable misterio.







3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada foto de Marilyn desprende misterio, de eso no cabe duda. Existen mujeres mucho más hermosas pero creo que muy pocas tan atractivas.

Yo siempré seré de ese grupo que hará "click".

Vicent.

PD: Con las tuyas me ocurre algo similar, tienes un feeling especial con la cámara.

PD2: Y lo sabes...


Vicent.

Francis Black dijo...

Mi mito es la Bisset sigue viva pero creo que le pasara como a Bacall y vencera hasta a la vejez.

Bárbara dijo...

Entonces lo entiendes, VICENT, es algo irracional esa mitomanía, algo visceral e incontrolable. Yo siempre me veo regular o mal en las fotos, será que tengo un alto concepto de mí misma. Pero gracias ;)

Jo, qué guapas las dos, FRANCIS, con un tipo de belleza parecida. De todas formas la Bacall pasó de un día para otro a ser una señora, y se quedó ahí muchos años, eso sí.