sábado, 24 de marzo de 2012

Ponernos el sombrero para comprobar que existimos


El otro día fue el día mundial de la poesía.

- Llegas tarde, como siempre

No es verdad, un día llegué a un after y aún no había abierto… Además, tarde, pronto son conceptos anabolizantes. Yo soy más de la opinión de Satie: "He llegado a un mundo muy joven en un tiempo muy viejo".

- Eso no tiene demasiado sentido, te das cuenta, ¿no?, espolvorear frasecitas así, sólo porque suenan bien…

Anoche, leyendo Los inmortales del gran Vilas, pensaba que si viviéramos 400 años, todos seríamos Kafka, Neruda, Einstein (a elegir). Comprenderíamos. Comprenderíamos. Eso pensaba, de la misma manera que todos moriríamos de cáncer.

- Tú a tu rollo. ¿Qué tiene que ver todo esto con la poesía?

Nada. Tampoco sé qué hago yo aquí, hablando conmigo misma.

- Lo habitual, querida. Lo habitual.

Por otra parte no me gustan los días de, me gusta el calendario limpito, el único tic tac en el que creo es el del corazón (un saludo, Emilio).
Los días de me parecen tan útiles como un tapete de ganchillo, sólo aptos para abuelitas ociosas.

-Ya llegarás a eso…

Espero, sí. Y llegar a tiempo por una vez en la vida.

-¿A dónde quieres ir a parar?

Yo sólo quería colgar un poema.

- Pues venga, dale.

Ahí va, un poema de Roberto Juarroz que es que me sulivella.

Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos

9 comentarios:

NáN dijo...

Ahí le dimos: poeSÍa o poeNOa. Las tengo las dos a buen precio.

Hacemos ganchillo de palabras, sin ton ni son. Ilusionados como viejas con todo el tiempo por delante (quise decir por atrás).

Más que los "días de", me gustan los "días D", en los que desembarcamos en las playas y nos dejamos matar para que la máquina siga funcionando. Mejor en una playa disparando que en una fábrica siendo disparado de agotamiento, de aburrimiento, de soledad, de apatía, de dame una cajita de Prozac del fuerte, que mañana me comulga el niño.

Eso es lo que pienso. (Ahora; seguro que después de la siesta pensaré otra cosa).

Jordi Santamaria dijo...

Me pilláis con los rulos puestos.
Dragqueeneando, el bibliotecónomo de Coronel Dorrago (me fasha la memoria) Roberto Juarroz es un varón que practica una religión que prohíbe el uso, tráfico y consumo de adjetivos. Tal cual.
Debió de ser un gran hombre, irrepetible y ergonómico, el que te introdujo, en, este poeta rara avis sulivellante y fertical.
Un auténtico rarazas que no divisas ni en cualquier zoo tróspido.
Los rulos.
La tele.
Criss-tahl Gratuiiiitoh

C.Lopezosa dijo...

"Anoche, leyendo Los inmortales del gran Vilas, pensaba que si viviéramos 400 años, todos seríamos Kafka, Neruda, Einstein (a elegir). Comprenderíamos. Comprenderíamos. Eso pensaba, de la misma manera que todos moriríamos de cáncer" Muy bueno!!

NáN dijo...

He tardado en entenderlo, pero lo he entendido.

Has colgado dos poemas; y el primero es excelente, porque pasa desapercibido como tal.

Josep Vilaplana dijo...

Tengo por costumbre reseguir una a una tus palabras sin querer entenderlas (no es improbable que esa particularidad sea propiciada por una manera de no entender mucho más amplia y antigua –de nacimiento que dirían algunos-). Mis ojos insisten en recorrerlas como el que pasea y se deja perder, con un leve estremecimiento transgresor, entre luces, cafés y esquinas. Esa forma de aproximarme a lo que dices es parecida a la forma en que procuro acercarme a una fotografía, con la diferencia de que contigo no se me ocurriría borrar ni una sola imagen.

En fin, cosas mías al leer lo tuyo.

Un beso sin pretensión alguna de entenderlo.

t minúsculo dijo...

Yo acabo pensado que todos buscan cosan donde no son y tal vez quien las escribe las sepa, o las descubre a través de quien las lee...

Mientras tanto, a ver que dice Emilio.

Emilio dijo...

Con permiso Bárbara

t minúsculo:

No sé que pretendes decir, y que esperas que diga pero que sepas que en esta entrada el único que ocupaba el corazón de Bárbara era yo, y si no puedes entenderlo haber llegado antes.

Gracias Bárbara, un placer estar ahí...

t minúsculo dijo...

Jajajaja ¿antes Emilio? antes ya no existe; sí, tal vez estuviste, aunque solo ella sabrá si pasarás a ser una fragmento seleccionado de su memoria o tal vez caerás en el abismo del olvido. Bravo por tu momento Emilio.

Ocurra lo que ocurra yo seguiré...

Bárbara dijo...

Abuelas haciendo ganchillo de palabras, no podría sentirme más identificada, NÁN, eso es lo que hacemos. Y no, poema sólo hay uno, puede que valga por dos, pero es uno ;)

Muy grande ese hombre, JORDI, y aunque utizas el pasado, puede que aún lo sea.

Gracias, CARLOS, una chorradita nomás. Ya comentaremos el libro si te lo has leído ;)

JOSEP, yo cada vez entiendo menos, este día de la marmota se me ha vuelto surrealista, y sin embargo es entonces cuando aparece cierta lucidez... Un beso surreal y lúcido

Yo creo, T MINÚSCULO, que el que escribe nunca responde los interrogantes, en todo caso abre unos cuantos más. Pero habrá que estar a lo que diga Emilio, claro.

Jeje, EMILIO, mi amado Emilio, si yo tuviera corazón, ten por seguro que sería tu botín.