Hay 100.000 millones de maneras de jodernos. Valientes kamikazes españoles- camicaces- vamos probándolas todas, una a una. En 2096, alcanzaremos el estatus de mártires y santos, nuestros estómagos incorruptos, nuestros dilatados anos incorruptos podrán ser visitados de
¿No te parece que hasta destila un cierto comunismo este capitalismo,
que pretende hacernos a todos igual de miserables?
No temas, porque pronto nacerá un nuevo Jesucristo, Jonathan, del barrio de
la Luz, para fundar un nuevo orden social: la luz de la palabra.
Sus adeptos, que se contarán primero por miles y luego por
millones, digan lo que digan las fuentes oficiales, quemarán billetes sin
importar a quien pertenezcan, billete que encuentren, billete que quemarán.
El dinero, como un
valor inmoral e ignífugo, proporcionará clarividencia al arder, iluminándonos. En
la combustión estará la salvación.
En la corrupción, la pereza del alma, ni siquiera la maldad, tan sólo la pereza. Luchar sin descanso contra la pereza será un mandamiento que se
alimente a sí mismo.
Las palabras, por fin, nos serán devueltas a los pobres. A
cambio, les devolveremos sus eufemismos y demás porquerías: regulación del
mercado laboral, daños colaterales, desaceleración económica, soluciones
habitacionales, economía de mercado.
Tendremos silencio, sangre, eyaculación precoz, carajillos, entrañas,
en fin, cosas sencillas, de las de toda la vida.
La banca, que había desbancado al estado, será a su vez
desbancada por la palabra. Palabra de Jonathan.
Yo creo que eso es lo que va a suceder.

15 comentarios:
Luego vuelvo a leerlo con más tranquilidad, que tú cuando te pones, como cuando no te pones, eres BÁRBARA.
Besos
Ya he vuelto. Merecía la pena.
Si tú lo crees, no dudo que así será, porque, aunque me parece que no es precisamente ese -el de la Luz- tu barrio, creo que te llamaré Jonathan en lo sucesivo, porque nos traes la luz con tu agudeza que, cuando la unes a esa socarronería tan propia de eso que compartimos, estás realmente sembrá.
Besos, Bárbara de gracia y gracia.
¡Loado sea Jonathan y su portavoz Bárbara!
Que así sea Bárbara. Que se muestre implacable e inmisericorde Jonathan con toda esa chusma de manipuladores, ladrones, vagos, mentirosos y maleantes que tenemos como clase dirigente y que por desgracia nos merecemos. Yo tengo un amigo en el barrio de la Luz, pero no creo que sea el mismo.
Muy bueno, al menos que nos quede eso, el pataleo, hasta que lo recorten también.
Ya está pasando, como antes: las vecinas se piden un pimiento y un tomate para el guiso y se pasan frutas de algún árbol que aguantó más que nosotros.
Los abuelos vuelven a las casas y los gritos a los patios de vecinos.
Es la vida que se defiende y puede más que los ladrones de guante blanco, esos que se tendrán que ir porque vuelven también los ataqueos a pedradas en los barrios.
Abrazos, de los de verdad, de los que la gente sencilla conservamos.
Bienaventurados los que entiendan a Jonathan porque ellos verán el glorioso final...
Amén
No sabía que tenías tanto poder Bárbara, publicas tú el 12 de Junio y al día siguiente la Wiki se actualiza :
"Esta página fue modificada por última vez el 13 jun 2012, a las 20:35." ...según dice la entrada:
clickar aquí
y leer hasta el final
Siempre es un placer leerla, querida.
Et lux in tenebris lucet.
...nosotras lo hacemos en alemán!
Esta tarde, leyéndole al cerezo tus palabras hasta los pájaros paraban atención y dejaban al instante de picotear las dulcísimas cerezas. Incluso uno de ellos me ha preguntado si sabía a cuantas hora de vuelo estaba ese barrio de la Luz.
La palabra descalza, limpia por fin de perfumada mugre; la palabra que se pronuncia sin Iva, palabra "carajillo", palabra de una fugacidad eterna, palabra ternura.
Como siempre, una suma de placeres leerte, Bárbara.
Besos por miles y luego por millones.
Qué optimista te veo. No creo que quede tiempo para tanto.
Mientras, que corran los carajillos entre los bebedores precoces.
Te va a gustar el origen de la palabra.
Cuando en el siglo XIX, las Autoridades Competentes de nuestro Concepto Abstracto llamado España, tuvieron que elegir una vez más entre el Concepto (materializado en un trapo de colorines) y los Habitantes del Territorio (oséase, nosotros), por enésima vez en nuestra triste Historia eligieron el Concepto plantado en una maceta portátil llamada Trinidad (el trapo más las procesiones religiosas más los desfiles militares).
Es decir, en lugar de abandonar una noche cerrada todas las Colonias, evitando más gasto, sufrimiento y miserabilización de los Habitantes del Territorio, decidieron mantenerlas con Honor (es un tiparraco malencarado que se ha entrometido en nuestros quehaceres, siempre para nuestro mayor mal).
O sea, decidieron, por ejemplo, que “No nos vamos de Cuba ni de coña”. Y los militares españoles tuvieron que hacer frente al Concepto Nacionalista Cubano (cuya burguesía criolla estaba un poco harta del pequeño trozo de tarta que les quedaba).
Pocos, mal armados, por lo que sé de mis familiares de por allá un poco locos, tenían que basar su defensa en un ejército regular compuesto por la casta militar (mis familiares), unos pobres desgraciados de nuestro Territorio Español, sin dinero para librarse de la leva, y una gran cantidad de Habitantes del Territorio Cubano (llamémosles “Nativos”).
Como la soldadesca nativa, encantada de tener todos los días rancho para comer (pero poco moralizada cuando se trataba de otras cosas) y la importada desde aquí (que bastante tenían con pasarse el día cagándose en la puta madre que los parió), debían entrar en combate, escaramuzas, vigilancias del territorio y todas esas habilidades militares, no encontraban en su interior el Honor, ni la Fe (una ramera prima del anterior) ni nunca habían conocido la Esperanza (dama resplandeciente que solo acompaña a las clases altas): en resumen, tendían más a esconderse que a disparar.
Pero la casta militar, que tenía estudios, inventó la solución: antes de realizar cualquier actividad, daban órdenes a Cocina de que fabricaran grandes pucheros con ingredientes del Territorio Nativo. A saber, café fuerte, azúcar de caña y mucho ron. Pero mucho. Era una Nueva Trinidad que sí entraba en la capacidad de absorción intelectual de la Soldadesca.
Y se lo daban generosamente a la soldadesca diciéndoles: “¡Bebed esto para que os dé corajillo”! Y la soldadesca, que no tenía estudios, aliteró y dio en llamarlo “carajillo”.
Así llegó hasta nosotros el único cargamento que mereció la pena de aquella desoladora historia: el carajillo y el sueño encendido que provocaba el recuerdo de las mulatas.
Actualiza ya joder
No es mi barrio, no, MSM, aunque yo soy de barrio más bien pijo, tengo alma de choni barriobajera. Besos, graciós.
Pensando seriamente en reconvertirme en mesías, PERE...
Difícil saber lo que nos merecemos, ZAVALA. Yo cuando quiero joder un poco a alguien le digo con ambigüedad: espero que esta vida te dé lo que mereces. Y nunca saben si es una maldición o un feliz deseo.
Sí, ISABEL, todo tiene su parte positiva y la humanidad puede más que cualquier humano. Me gusta ese nuevo mundo que pintas. Besitos.
Uy, qué apocalíptico, DARKO. Pero sí, hay que encontrarle cierta gloria al final.
Vaya con Dios, FÉLIX.
Cualquier día te cuento mis colaboraciones secretas con la CIA, T MINÚSCULO.
Gracias, JESSE. Cuánto tiempo.
Efectivamente, EDU, dale a la luz!!!
Eso no tiene mérito, 62.000, tal y como está la prima de riesgo.
JOSEP, menudos interlocutores tienes, jodío. Que si un cerezo, que si un burro. No me extraña que llegues siempre a hermosas conclusiones. Besos por billones.
Buenísimo, NÁN, esa historia entre etílica y etimológica. Voy a ver si encuentro el corajillo suficiente y la empleo en algún relato.
Ya va, JORDI, ya va, que a veces hay otras obligaciones...
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